lunes, 29 de abril de 2019

MARÍN, REAPERTURA DE LA IGREXA VELLA. POR ANGEL G. CARRAGAL

Después de largo tiempo cerrada debido a su mal estado y tras las obras de restauración a las que fue sometida con autorización de Patrimonio de la Xunta de Galicia, la Igrexa Vella de Marín -uno de los vestigios más ancestrales e importante recurso turístico del municipio- vuelve a abrir sus puertas al culto con la celebración, en principio, de misas tempraneras los “lunes, jueves y domingos de cada semana en horario de nueve y media de la mañana”. La noticia ha caído muy bien entre los feligreses sobre todo por “devolverle la vida” y recuperar su uso para la oración como se venía haciendo años antes. Son centenares las generaciones que han pasado por esta secular iglesia para asistir a los oficios acordes con sus creencias religiosas (bautizos, comuniones, nupcias, funerales, misas de aniversario, santorales...) y no son pocos los marinenses que guardan grandes recuerdos de aquellas celebraciones cada vez que se acercan a este bien de interés cultural. Marín tiene desgraciadamente muy poco patrimonio histórico en pie. Y de lo poco que queda la Igrexa Vella es de lo más destacable, de ahí las obras a la que fue sometida gracias a la gestión del Concello de Marín, consistentes en la mejora de la cubierta, la fachada y las condiciones ambientales del interior. 
La villa de Marín esta ligada a la Igrexa Vella y viceversa y aprovechando la circunstancia de la noticia de su reapertura les traigo hoy aquí una curiosa y breve historia (que me comentó en su día el P. Damián) del por qué la pequeña ermita de Nosa Señora da Guía se convirtió por expreso deseo de los monjes de Osera en la iglesia parroquial de Santa María del Puerto, hoy ‘Igrexa Vella’. 
Hasta el siglo XVI, y según consta en un documento fechado en 1564 “los habitantes de Marín tenían la obligación de cumplir sus deberes religiosos en el Monasterio de Oseira a donde tenían que ir para recibir los sacramentos”. Podemos suponer el trastorno que esto suponía para las familias tener que desplazarse a más de 100 kilómetros para celebrar una boda, por ejemplo. Las protestas no se hacían esperar entre la población  y los abades de Oseira para remediar la situación determinaron construir una iglesia. Había otra solución y era que las ceremonias se podían hacer en la iglesia de San Giao (hoy en día San Xulián) a la que pertenecía Marín como parroquia, pero quedaba muy alejada y se temía que mientras los vecinos, que vivían al pie del mar, se desplazaban a ella  podían venir los piratas y atacar sus casas. Por eso Oseira decidió hacer la iglesia bajo el compromiso de que se iría ampliando con el transcurso del tiempo. Es durante el siglo XVIII cuando sufre las ampliaciones comprometidas. Otro dato de interés es que sería en 1929 cuando San Xulián y Santa María del Puerto se convertirían en parroquias con jurisdicción propia.

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