▼

jueves, 24 de septiembre de 2026

CRÓNICAS LOCALES. MARÍN Y SU VÍNCULO CON LA FESTIVIDAD DE LA VIRGEN DE LA MERCED. POR ANGEL G. CARRAGAL


Procesión nocturna de la Virgen de la Merced, en Poio,  años atrás.

En el año 1835 la Ley de Desamortización de Mendizábal ‘expulsó’ de sus monasterios a multitud de órdenes religiosas, como es el caso de la Orden Benedictina del Monasterio de Poio. El monasterio sería dedicado a otros menesteres civiles como juzgado, escuela e incluso ayuntamiento. En 1890 se hacen cargo de sus ruinas los Padres Mercedarios que lo ocupan y restauran pasando a ser el Monasterio Mercedario de Poio lo que antes había sido Monasterio Benedictino de Poio.  Una vez lo pusieron a punto se disponen a celebrar la Festividad de Nuestra Señora de la Merced, para lo cual encargan a un imaginero de Barcelona ( de la que La Merced es Patrona) una imagen de la virgen que la hacen llegar desde la ciudad condal por barco al Puerto de Marín donde es recibida por un grupo de fervientes católicos marinenses que la llevan a pie hasta Poio. Allí fueron recibidos por una multitud de vecinos de aquella parroquia que acompañaron a la imagen en procesión hasta el monasterio. 
Y así nace lo que sería a lo largo de los años la tradicional romería a pie desde Marín a Poio en las noches del día 23. En la actualidad ya no se celebra. Las carreteras ofrecen mucha peligrosidad a los romeros, por lo que hoy en día se desplazan en coche. 
La devoción a la Virgen de la Merced que anidó en Marín aquel día en el que la imagen llegó por barco tuvo una gran repercusión religiosa que se mantuvo en el tiempo. Incluso con tal motivo la parroquia instituyó un triduo anual que se celebra entre las fiestas del Carmen y San Miguel.  En 1990 (hace hoy 30 años) se organizó la conmemoración del centenario de la llegada y traslado de la imagen a Poio, consistente en una procesión por mar ‘liderada’ por una embarcación del popular Patacón, seguida de otros pequeños barcos engalanados que atracaron al muelle de A Barca en Pontevedra. Los devotos marinenses fueron recibidos por otros colectivos formándose una gran concentración ‘mariana’ de la Merced  procesionando la imagen hasta el campillo del Monasterio de Poio para dar paso a la misa solemne oficiada por el Prior mercedario.
Fue todo un acontecimiento que más de 130 años después recordamos como obligatorio tributo de devoción a La Virgen de la Merced que hoy festejamos. 
Nota: La imagen está depositada en el Sanatorio de la Merced de Poio y se saca en procesión en la noche del 23 para la celebración de los actos conmemorativos de la festividad del 24 y después se devuelve.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

MARIN. CRÓNICAS LOCALES. ¡AY! DE AQUEL MARIN DEL ALMA

En un artículo aparecido en el periódico Marín. Semanario Independiente en junio de 1914 (hace algo más de 110 años) bajo el enunciado Para los Veraneantes se hace un repaso a las características turísticas de aquel añorado Marín de entonces que se nos describe como "un pintoresco pueblo asentado a la orilla de la más profunda y limpia de las rías gallegas, rodeado de una hermosísima espléndida campiña atrayente por sus montes y bosques que le sirven de marco…"
Era un Marín que tuvo en ese mismo año como alcaldes a Félix Massó Veiga (padre del farmacéutico que también sería alcalde Félix Massó Taboada, años 1957-1961) y José del Río Paredes (O Bicho) que le tomó relevo. Un Marín que urbanísticamente, según sigue describiendo el artículo con el que se promocionaba el pueblo entre los veraneantes (a los que hoy llamamos turistas) "presentaba un conjunto formado por la variedad de su edificaciones, muchas de ellas modernas…" y que ya compatibilizaba su urbanismo con "sus muelles que penetran cientos de metros en el mar… y de los que salen vapores diarios a Sangenjo (sic) y barcos que se alquilan parea excursiones por la ría".
Marín era un pueblo culto y sociable "por la cultura y sociabilidad de sus gentes, acostumbradas a tratar al forastero con el mayor afecto que hacen grata la estancia en tan culto pueblo, al cual se le coge bien pronto cariño".
Era aquel Marín el de Nostra In Mare Fortuna, "una villa industriosa y rica, en la que trabajan a diario varias fábricas de conserva, se construyen embarcaciones, y su comercio es muy importante; un pueblo de pescadores y marineros que tiene su riqueza en el mar… Es interesante ver en su puerto a sus bravos hombres de mar, algunos ya ancianos, verdaderos lobos marinos acostumbrados a enfrentarse al temporal y a jugarse la vida luchando con los elementos". Era aquel Marín en el que "se podían encontrar facilidades para procurar vivienda y hospedaje", algo que hoy en día se hace bastante difícil.

Ponte de Ferro y Banda del Rio al fondo

El articulo invita también al ocio e informa a los veraneantes de que en "Marín existe un animado Casino, varios cafés y hermosos paseos… y es por sus especiales condiciones un magnífico punto de veraneo en el que se dan cita durante los meses de estío numerosas familias de Madrid y de otros lugares del interior especialmente de la provincia de Orense".
Quizás Marín haya perdido algo de aquel encanto que se ensalza en la centenaria publicación que hoy traigo resumida a este espacio coincidiendo con la entrada del OTOÑO pero también es cierto que Marín algo conserva de aquellos añorados encantos, un algo que hoy vemos mejorado y ampliado con sus playas distinguidas con Bandera Azul, sus rutas de senderismo y miradores, las rutas arqueológicas, y el entorno natural del Parque y Lago de Castiñeiras y A Granxa da Costa.
Angel García Carragal