Mucho se ha hablado y
escrito en redes sociales sobre la inauguración del Auditorio, así que diré lo que
pienso, y las expondré a modo de consideraciones puntuales:
“He ido a muchos actos
oficiales, inauguraciones y mítines como para diferenciarlos perfectamente. La
inauguración del Auditorio fue un mitin político, el primero de la campaña. Los intervinientes, sus discursos,
la forma de entrar al Auditorio, la presentadora... Todo fue un acto político y
es una pena porque fuimos convocados para otra cosa.Eché en falta la
participación y las referencias al mundo de la cultura de Marín. Ni una mención
a nadie, sin presencia y sin participación. Fueron los grandes ignorados. Todo
para la Cultura pero sin la Cultura.
Solo hubo políticos hablando
en primera persona: yo, me, mi, conmigo... Más justo hubiese sido decir: yo,
me, mi, con tu dinero... Hubo momentos de mucha vergüenza ajena. Así lo he
vivido y así lo digo. Creo que fue un sentir mayoritario.
Una cosa es la inauguración
y otra el Auditorio en sí. Amemos el Auditorio. Es un logro colectivo del que
como marinenses debemos sentirnos orgullosos pues nos permitirá disfrutar de
obras y actuaciones imposibles hasta ahora. Comienza ahora el trabajo de
dotarlo de un contenido estable, de cuidarlo y de disfrutarlo. Y todo eso será
compatible con criticar los enormes sobrecostes que ha tenido y que aún faltan
por venir, y de eso también se debe hablar.”
En resumen, en mi opinión es
que “ha sido una inauguración que no estuvo a la altura de nuestro esperado y
querido Auditorio, tampoco estuvo a la altura del público que asistimos, ni de
Marin.”
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