lunes, 17 de noviembre de 2025

MARÍN. LA IMPRONTA DEL ESCULTOR ASOREY EN LA ENM. POR ANGEL GARCÍA CARRAGAL

Magna escultura de Alvaro de Bazán, realizada por Asorey, que preside el Patio de Aulas de la ENM.

Leído con atención el artículo ‘Asorey recuperado’ del crítico de arte y documentalista del Diario de Pontevedra, Ramón Rozas, a través del que nos informa de la exposición que la Cidade da Cultura (Gaiás. Santiago de Compostela) dedica al escultor cambadés, Francisco Asorey González (1889-1961) me detengo en el repaso que hace de la obra de tan relevante artista y una de las figuras más significativas de la escultura del siglo XX, y de como están distribuidas sus esculturas por Galicia y otras partes de España; detalle éste que me lleva a incidir en que una parte de sus más representativos trabajos se encuentran en Marín, concretamente en la Escuela Naval Militar. Y ello se debe a que entre los muchos encargos que el prolífico escultor recibía, dada la fama alcanzada, para esculpir monumentos y bustos, figuran los encomendados allá por las años cuarenta por parte de las altas autoridades militares del momento con destino a la inauguración en 1943 de la academia de la Armada en Marín.

Cuatro son las reseñables obras que Francisco Asorey (imagen de la izquierda) realizaría atendiendo a tal pedido y que se encuentran expuestas de forma permanente en las instalaciones de la ENM, a saber: la Virxe do Carme, la gran estatua de D. Álvaro de Bazán, que preside el Patio de Aulas; y dos bustos de dos ilustres marinos, Isaac Peral y José Luís Díez.
Me viene a la memoria la importancia escultural de estos monumentos que nos describía el marinense Xoán C. Villegas (Licenciado en Geografía e Historia) en su artículo ‘Catro esculturas de Asorey en Marín’ (Publicación Portocelo. 31.8.1991): La Virxe do Carmen, patrona de la Armada, “escultura de tendencia moi realista que segue o modelo ‘rafaelista’ da Madona do Peixe”, de la que resaltan el mar a sus pies. También se aprecian en este trabajo “influxos de Miguel Angel pola grandiosidade da obra”. 
Asorey no abandona su línea realista en la grandiosa estatua de Alvaro de Bazán, una fiel reproducción de los retratos que se conocen del almirante “enfeitado con roupas da época de Felipe II; aparece sentado enriba do Océano, ó que domiña, nunha clara réplica do ‘Xenio da Victoria’ da Academia de Florencia”. 
En cuanto a los bustos de Isaac Peral, marino, militar e inventor del primer submarino torpedero, y de José Luis Díez, teniente de navío que participó en la guerra de Cuba, en la defensa del arsenal de la Carraca, son dos valiosas piezas en bronce que dan idea del arte de Asorey en esta modalidad.
Marín se convierte así, junto a otras muchas ciudades gallegas como punto de destino de una parte del arte de Asorey y “aunque la ENM non sexa o lugar máis accesible para poder ser admirado pola xente, como reflexiona o historiador Villegas, en honor a verdade hai que decir, que si Marín pode loubarse de contar con tales esculturas é gracias a iniciativa que tuveron as autoriades militares do momento”.


 

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