lunes, 26 de enero de 2026

MARÍN. SIN ACRITUD. LA ZONA VIP' PORTUARIA DE OCIO. POR ANGEL GARCIA CARRAGAL

Paseo Alcalde Blanco, un mirador a la Ría

Una zona VIP, como sabrán estimados lectores, en definición resumida, “es un lugar reservado para el disfrute y uso de personas, pues cuenta con muchos lujos y comodidades”, descripción de la que echo mano para explicar la ‘Zona Portuaria de Ocio’, tema del que hoy me ocupo.
Se trata de una parte del territorio portuario cedido al Concello de Marín -tras el retranqueo de la valla y entrada al antiguo muelle comercial- que ha sido “convertido en espacio revitalizado, más verde y accesible, pensado para el uso y disfrute de todos los ciudadanos, integrando puntos de ocio y esparcimiento” como se puede comprobar a la vista del resultado de las obras que se vienen realizando desde aquel 2022, en que se inaugura la gran remodelación del Paseo ‘Alcalde A. Blanco’, la única ventana desde la que marinenses y visitantes podemos recrearnos con vistas al mar, pasear en los días soleados de primavera y recibir la refrescante brisa marina, especialmente en verano, mientras admiramos desde la punta y a ‘tiro de piedra’, la isla de Tambo cargada de historia.
Pero no se quedaría ahí la cosa, pues tras esta importante actuación  desde la administración municipal se vienen gestionando otros proyectos, todos ideados en un mismo sentido, “buscando mejorar la interacción entre el Puerto y la ciudad” todo ello compatible con el aprovechamiento de tan extensa superficie, para solaz ciudadano, que estaba dedicada casi en exclusiva a aparcamiento de vehículos e instalación de atracciones de fiestas.
De las actuaciones que siguieron al reordenamiento del referido paseo destacan la humanización, en ejecución, del entorno de la dársena del "cementerio de embarcaciones menores”; la mejora de panterres y acera (que discurre paralela a la valla de la ENM) y las obras del Auditorio, ‘a punto de caramelo’ de ser inaugurado, sin olvidar las pistas deportivas que pronto serán mejoradas, según tiene anunciado el Gobierno Local.
Todo esto debe servir para pararse a reflexionar que ante la necesidad que tiene Marín de abrirse al mar, ante el impedimento que para verlo supone la ‘pantalla’ de edificaciones portuarias que se extiende a lo largo de toda la franja costera, comprendida entre la Plaza de España y Placeres (siguiendo el curso del Paseo del Colesterol), disponer de un espacio como el que vengo describiendo y tan cercano a la ciudadanía, no parece exagerado categorizar como VIP la descrita ‘Zona Portuaria de Ocio’, pues motivos hay, como se puede constatar, que me llevan a ello.
De todas formas no se puede obviar que todo ello se debe a la gestión realizada por el Gobierno Local a lo largo de casi quince años de mandato, pero tampoco se puede obviar que la alcaldesa, María Ramallo, debe seguir ‘negociando’ con el ente portuario la cesión de otra parte del terreno infrautilizado en esa misma zona  para dar cumplimiento a su promesa de ubicar ahí la Nave de Deportes Náuticos. Lo prometido es deuda.
 
 

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