En llegando al día 20 del próximo febrero se
cumplirán seis años desde aquel mismo día y mes del año 2020 en el que la
alcaldesa, María Ramallo, se reunía con la prensa para presentar el ‘Anteproyecto
del Auditorio Municipal’, noticia gracias a la cual ya podíamos hacernos una
idea de cómo sería el edifico demandado por los marinenses desde hacía más de dos
décadas, es decir, desde el año 2000, o lo que es lo mismo desde un cuarto de
siglo atrás.
Por fin, en llegando también al citado día 20, del mes
de febrero del año en curso (valga la redundancia), podremos ver inaugurado el
ahora denominado Centro Sociocultural de Marín (yo le seguiré llamando
Auditorio porque así nació el referido anteproyecto y porque además me hace mucha ilusión) afirmación que me atrevo
a hacer sin temor a equivocarme apoyándome en manifestaciones de ‘primer orden’
que así lo dan a entender: “El Auditorio
se inaugurará a principios del 2026” (‘dixit’ la alcaldesa, María Ramallo) y “la Gala del Deporte se celebrará el 20 de
febrero” (‘dixit’ el concejal de Deportes Antonio Traba). Como se puede
observar son dos afirmaciones muy coincidentes que, desde mi punto de vista,
evidencian la inauguración del susodicho Auditorio, ‘sí o sí’ en la fecha que
conjeturo y así se puede augurar por lo poco de obra que queda ya por rematar
tanto exterior como interiormente.
La buena nueva no es la inauguración en sí, que
también, sino que un edificio de tal envergadura, -“la obra más grande de todas
las que se han gestionado por parte del Equipo de Gobierno en los algo más de
catorce años de mandato”- no deja de ser un servicio necesario que viene a
cubrir la carencia de grandes espacios donde poder celebrar importantes
acontecimientos culturales, que como bien dice María Ramallo: “Es una
infraestructura que va a cambiar lo que es la actividad cultural de Marín sobre
todo porque muchas veces hemos tenido que rechazar interesantes propuestas culturales
por falta de un espacio adecuado o el tener que acometer complejos montajes de
escenarios al aire libre siempre pendientes del tiempo…”.
Han pasado seis años, insisto, desde aquella
presentación del anteproyecto, y dos años con tres meses desde el inicio de las
obras durante los cuales éstas han sufrido una serie de contratiempos que la
han demorado para poder cumplir con los plazos de ejecución comprometidos y por
consiguiente con los de la inauguración prometidos pero ‘vale la pena esperar
porque siempre es mejor tarde que nunca’.
Y como nunca falta ‘un pero…’, porque la perfección
no existe, yo creo que la alcaldesa, María Ramallo, alcanzaría ‘matrícula de
honor’ en este asunto si consiguiese que la Autoridad Portuaria del Puerto de
Marín trasladase a otra zona la base de contenedores que afea, al igual que una verruga en el
rostro, el entorno de ubicación del edificio.
Es justo y necesario.


Después de tanto tiempo, una buena limpieza no le venía mal, el aspecto por fuera deja mucho que desear.
ResponderEliminarEl aspecto por fuera no es ese. Están acondicionándolo. El dia de la inauguración estará ya listo. Saludos
ResponderEliminarNo será sin tiempo. ...
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