Tengo
que decir que su verdadera pasión fueron siempre sus nietos y nieta, a los que
se dedicó estos últimos años, y con los que verdaderamente disfrutó y se le
iluminaba la cara cuando los llevaba desde bien pequeños a hacer sus paseos. Y
luego estaba lo demás. Lo que hizo que muchos nos conociésemos y
compartiésemos, a veces más cosas de las que se acaban sabiendo.
Lo
conocí hace ahora 30 años, y en consecuencia mucho más jóvenes. Compartíamos
inquietudes, pero realmente cuando yo llegué él ya tenía experiencia de sobra y
conocía perfectamente la administración.
No sé cómo será nuestra historia municipal con el paso de los tiempos, pero de lo que estoy segura es de que durante muchos años se seguirá hablando de Juan Muradas.
Para los que tuvimos el placer de conocerlo nos queda mucho de él, al final uno le dedica mucho tiempo a esta actividad y sinceramente con Juan Muradas fue un placer coincidir. Y en lo personal me llevo un fuerte abrazo que me dio hace unos días, donde sentí que por la forma de saludarme, me quería decir algo, aunque pensé… quedamos otro día…pero no nos dio tiempo…
María Ramallo Vázquez, alcaldesa de Marín.
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